La tortura telefónica

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 07/11/2020 - 12:02pm
Edicion
498

hn
Lo anterior implica que una línea telefónica de una organización está ocupada todo ese tiempo

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


En el siglo de las veloces comunicaciones digitales, solicitar un servicio vía telefónica a una empresa o clínica, es una verdadera tortura y pérdida de tiempo que se inicia con “su llamada es muy importante para nosotros, por favor espere en la línea”. Luego sigue una interminable retahíla sobre los servicios y virtudes de la organización, sus calificaciones nacionales e internacionales y su gran voluntad de atención al cliente o un variado repertorio musical. Esto se puede repetir por minutos y minutos, que bien pueden superar media hora o más.

Lo anterior implica que una línea telefónica de una organización está ocupada todo ese tiempo y si en cada línea hubiera un operador, la empresa ganaría en su imagen de buen servicio y el cliente o necesitado de un servicio no perdería, desesperado, tiempo valioso. Quienes conocimos las operadoras de las centrales telefónicas de clavija, rememoramos su buen servicio y atención. En muchos casos antes de hacer la conexión informaban si la persona se encontraba en su sitio o donde se encontraba.

Bueno, fue Enmanuel Pinedo quien inauguró en 1912 la telefonía en Santiago de Cali con una planta de “clavija” de 1.000 números….

wtyw4657

243546
Pero “su llamada es muy importante para nosotros” y allí tranquilamente se puede esperar el “juicio final”

En este tiempo en que se predica los beneficios y eficiencia de las comunicaciones, el servicio de información de una empresa ha retrocedido, pues antes del teléfono, el mensajero de casas u oficinas era más rápido y eficiente que en el siglo del internet, cuando para lograr una comunicación para obtener un servicio o pedir un arreglo del mismo, es indispensable revestirse de la infinita paciencia del Santo Job, a quien seguramente en estos tiempos, en que se habla de la inteligencia artificial, no lo hubieran canonizado por esta razón.

Pero “su llamada es muy importante para nosotros” y allí tranquilamente se puede esperar el “juicio final”, que, según la Biblia, será en el valle de Josafat y en donde con seguridad los contestadores telefónicos automáticos estarán a la siniestra del Señor. 

Caliescribe edición especial