Es el momento de una asamblea constituyente

Por Editorial el Sáb, 08/08/2020 - 12:49pm
Edicion
484

Editorial

Colombia crece  en sus problemáticas  frente a los grandes hechos derivados de las altas cortes y  no sale de su asombro cuando  se generan actuaciones dolosas en la CSJ o sentencias de espaldas al país nacional y por ello, desde estas líneas editoriales hemos solicitado la reforma constitucional  a la justicia. Y asimismo por  la ausencia de decisiones estructurales  de una reforma a la  política por el Congreso, porque  las asambleas departamentales y las gobernaciones; los concejos y alcaldía  municipales ,y desde el mismo legislativo,  periódicamente  se da  el rechazo de los ciudadanos a sus actuaciones . Eso se observa en la falta de democracia con la baja participación electoral( casi promedio 50% ), lo que también obliga a una reforma de la política. Por ello, reiteramos la necesidad de  gran acuerdo nacional a través de una Asamblea Nacional Constituyente

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En el pasado la Corte Suprema de Justicia ha dado evidencias para demostrar su politización, y tres presidentes de este alto tribunal

El país profundiza su gran división, en un lado el jefe de Estado y los partidos de gobierno, en otro lado unas mayorías silenciosas y en otro lado la oposición con  radicalización de posiciones políticas y judiciales., como en el caso de la detención del ex presidente Álvaro Uribe.No hay duda que desde hace 18 años es  el líder No.1 de Colombia y  una sala de instrucción  de la Corte Suprema de Justicia, ordena su detención preventiva con arresto domicilario , cuando la posición de los abogados de la defensa y del ataque es diametralmente opuesta y su detención domiciliaria generaba, como lo generó, un hecho político, jurídico y constitucional, porque tiene que ver con volúmenes de población muy grande, que controvierte la decisión de dicha sala.

En el pasado la Corte Suprema de Justicia ha dado evidencias para demostrar su politización, y tres presidentes de este alto tribunal, están en procesos penales muy delicados, con evidencias y pruebas de su altísima corrupción. Todo esto es el entorno de un momento de crispación de la vida institucional de Colombia

Debemos también observar que el país está profundamente dividido por la manera como la mermelada del Congreso anterior, orientada por Juan Manuel Santos, elevó a la carta constitucional todo un proceso de paz, que la mitad de los colombianos cuestiona, que obliga a un acuerdo sobre los mismos y especialmente sobre la JEP (Justicia Especial para la Paz), que en el caso Jesús Santrich demostró excesiva parcialidad en favor del guerrillero alzado en armas. Donde estuvo el control político del país y del Congreso a la acción equivocada por parte de la JEP? y también la misma Corte Suprema de Justicia, no quiso observar la verdad procesal, de la extradición de Jesús Santrich y prefirió irse por las ramas, en un hecho incuestionable y cuestionado, que obliga a que los ciudadanos también le hagan control constitucional a este hecho reprobable de la más alta corporación judicial del país.

El solo cartel de la toga obligaba a que el pueblo liderara una reacción enorme para modificar la justicia, pero ésta necesita cambios estructurales, quitarle funciones electorales a las Cortes, mejorar el nivel profesional y moral de los magistrados, modificar el juzgamiento para magistrados, congresistas y hasta el Presidente de la República, pero ante todo para que la justicia llegue al ciudadano.

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El Congreso reiteradamente ha mostrado que ha sido incapaz desde el punto de vista político de hacer la reforma a la justicia

Desde estas páginas editoriales también hemos profundizado sobre la necesidad de la jurisdicción constitucional, no hay derecho que aun la constitución en Colombia se desconozca totalmente lo que es el debido proceso, no solamente por parte de jueces, abogados y magistrados de todos los niveles, porque no quieren entender la majestuosidad de la carta política colombiana, en lo que tiene que ver con el acceso a una pronta justicia, el estado social de derecho y el debido proceso.

El Congreso reiteradamente ha mostrado que ha sido incapaz desde el punto de vista político de hacer la reforma a la justicia; pasó en el 2015 después de dos años de trabajo que el acto legislativo tuvo que ser abortado desde el despacho del presidente Juan Manuel Santos, previa renuncia del Ministro de Justicia. Y hay que decirlo que al mismo tiempo la política también necesita una reforma profunda, pues el Congreso, las Asambleas y los Concejos están colmados de hechos legislativos, jurídicos y políticos, que afectan la democracia de Colombia. Llegó el momento de realizar grandes cambios en el país, de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, que el Congreso de la República lo permita, porque así lo quiso el constituyente del 91 y que el señor Presidente de la República lo lidere, con no pocos congresistas que estén interesados en el tema. Llegó la hora de los grandes cambios de Colombia

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