DOMINGO DE PASCUA EN LA RESURRECIÓN DEL SEÑOR

Por Héctor de los Ríos el Sáb, 11/04/2020 - 6:56pm
Edicion
468
P. Héctor De los Rios L.
 

VIDA NUEVA

ADMIRAR, AGRADECER

Evangelio: san Juan 20, 1-9: “El discípulo entro, vio y creyó…”

Pascua del Silencio, Pascua de la esperanza. Día para decirle al mundo enfermo y cansado: Resucitó de veras mi amor y mi esperanza.

Admirar

Hoy estamos también nosotros, los discípulos del Salvador, espiritualmente admirados ante el Sepulcro Vacío del Señor, admirados y agradecidos porque la Vida ha resurgido de la muerte y porque ha llegado la hora de celebrar con cánticos de fiesta el triunfo del Maestro, la gloria del Resucitado.

Mas no podemos quedarnos simplemente en lo que ya hemos vivido, pues la Pascua genera conversión y compromiso, genera actitudes de renovación profunda y de santificación personal y comunitaria. Llamados a predicar la esperanza en medio de este mundo dramático, hoy ha de resonar con verdadero gozo que Jesús es la esperanza del creyente, de todos los que lo buscan, de todos los que aún esperan una voz de consuelo, de fe, de alegría. El Señor viene a darnos ese gozo que nadie nos puede arrebatar, el que llenó el corazón de los discípulos de Emaús, el que llena el alma de una Iglesia misionera.

Nos ha llamado el Señor a ser los alegres testigos de su triunfo sobre la muerte y de su victoria sobre el mal, siendo también vencedores de nuestro pasado de culpas con una vida resucitada y llena de gozo, con una vida renovada en la gracia de los Sacramentos, con signos de conversión y de paz.

Hoy es el anuncio de la Victoria de Cristo, promesa de la victoria de los creyentes que tienen que ser en el mundo mensajeros de la justicia y de la verdad, portadores de un mensaje de fe y de consuelo, constructores de la Paz con la que el Resucitado saluda a su Iglesia, a sus discípulos.

 Victimae Paschalis – Victima Pascual…

  Agradecer

Aquí estamos, pues, dando gracias a Dios por haber celebrado en la fe la Semana Santa de la Esperanza, por haber aceptado el reto de vivir la vida como muerte y resurrección, muerte al pecado, muerte a los odios y violencias, resurrección del amor verdadero, de la caridad que perdona, de la paz que nos lleva a Dios.

Partiremos ahora el Pan de la Vida, y en la mesa fraterna te haremos la misma súplica de los peregrinos de Emaús: Quédate con nosotros. Para que la luz de la esperanza selle de nuevo en el corazón del mundo un renovado deseo de ser testigos de la resurrección y de la vida, de ser mensajeros de la verdad, de ser misioneros que salen a anunciar a todos que la muerte fue vencida y que el Señor “brilla sereno para el linaje humano” como canta el Pregón Pascual que entonábamos anoche.

Ahora se reemprende el camino de la vida, dando gracias a Dios por los misterios celebrados. Se una a nuestra alabanza la Madre de Dios, la Señora de la Resurrección a la que la Iglesia le canta diciéndole: Alégrate, porque aquel al que llevaste en tus entrañas ha resucitado según su promesa. Los que hemos sido salvados por el amor del Salvador, victorioso Señor de la Historia, no cesaremos de cantar hoy y siempre, resucitó de veras mi amor y mi esperanza, y nos decidimos a salir a su encuentro con las santas Mujeres, Apóstoles de su Victoria.

Y al recibirlo triunfante y glorioso, nos comprometemos a aceptarlo, a vivirlo, a adorarlo y a ser sus testigos para que, en su nombre puedan anunciarse la esperanza y la vida y para que, de esta Pascua nazcan discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida.

Un mensaje de gratitud para los que nos han permitido, en medio del drama que vivimos, celebrar y vivir la Pascua, para los jóvenes, para los niños, para las personas que con su generosidad y trabajo han participado de las actividades de la Pascua. Cuánto nos enseñan y cómo nos piden testimonios de alegría y de fe que motiven sus vidas. De la luz que San Lucas 25. 29 - Pregón Pascual.  Lema de la V conferencia del Episcopado Latinoamericano. Aparecida, 2007- encendamos que en sus corazones depende el futuro de la Iglesia que sigue anunciando el Evangelio y sigue buscando el rostro del Resucitado en la vida de cuantos lo anuncian y cuantos lo esperan con amor.

Ha resucitado nuestra luz y nuestra vida. Jesús glorioso se levanta sobre el dolor de este mundo y nos bendice, porque es Pascua, porque la vida triunfará, porque en medio de la enfermedad y del dolor, Jesús nos ofrece hoy el único consuelo que llena el corazón de esperanza y de confianza. - Madre de la Resurrección: Alégrate, porque el Hijo que llevaste en tu seno, ha resucitado, según su promesa. Amén. Aleluya.

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