Ora Pro Nobis

Por Guillermo E. U… el Sáb, 11/07/2020 - 8:42pm
Edicion
481


Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


Las opiniones, expresiones y posturas, independientemente del espectro ideológico donde se ubiquen, son bien recibidas en una democracia participativa. Lo condenable, reprochable y lamentable es abusar de la posición de  poder conferida que ostenta la persona.

El Arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve Mejía, goza de una amplia trayectoria como pastor de la iglesia Católica, estructurada formación teológica y probada experiencia en dirigir las comunidades de feligreses en su natal diócesis de Jericó, Cartago, Medellín, Cali y son la consagración de una imponderable vocación de servicio.

Sin embargo, escudándose en la dignidad concedida por la Santa Sede como Arzobispo de la Arquidiócesis de Cali, concedió recientemente entrevista en la cual manifiesta infundada y temerariamente, con clara participación política, su posición frente al plebiscito que votara Colombia próximamente. Olvido, momentáneamente, que la misión fundamental eclesiástica es la unión, el equilibrio, luchar por la igualdad, justicia, caridad y amor.

Contrariamente y contraviniendo lo acordado en la Asamblea de Obispos, del pasado mes de Julio, de la Conferencia Episcopal de Colombia, que tácitamente convoca a la participación de manera responsable, con un voto informado y a conciencia, se refiere en la aludida entrevista, en forma equivocada en calificar como “deshonestos” a quienes voten por el NO.

En la entrevista aludida, se olvidó de su dignidad como regente pastoral de una de las ciudades más complejas y violentas de América Latina, vislumbrando su simpatía ideológica hacia los grupos alzados en armas, arremetiendo, causando estupor e indignación contra su propia comunidad, refiriéndose con el equivocado calificativo injustificado de deshonestidad. De su actuar político, y participación abierta en política, se encargarán los órganos competentes en calificar y juzgar su intervención.

No obstante, la formación inculcada por principios y valores de millones de católicos, algunos simplemente creyentes, otros practicantes, rechazan y deploran el ofensivo cuestionamiento político de quienes no coinciden con el juzgamiento desacertado del prelado.  

Quebranta la misión eclesiástica de Su Santidad Francisco, quien en su exhortación apostólica plasmada y escrita en el Evangelii gaudium  (alegría del Evangelio) dice textualmente; "Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio en la interpretación de la realidad social o en la propuesta de soluciones para los problemas contemporáneos".

Su labor arzobispal debe continuar dirigiendo el complejo arquidiocesal caleño, el exitoso observatorio de realidades sociales, luchar por la acentuada desbandada de feligreses hacia otros cultos y no la participación activa política.

Sí considera su misión no es eclesiástica sino política, independientemente de su postura ideológica, debería formar parte de quienes luchan, a través del proceso democrático electoral ser elegido a cuerpos legislativos y no abusar de su dignidad eclesiástica.

La colectividad necesita quien ore por nosotros, no quien nos divida.

*Articulo publicado el 20 de Agosto del 2016, que recobra actualidad por las recientes declaraciones del Sr Arzobispo de Cali, Dario de Jesus Monsalve Mejia, quien en reciente asamblea virtual dijo " el Gobierno Nacional tiene una “venganza genocida” con los procesos de Paz que adelantó el anterior gobierno " y  fue recriminado por la Nunciatura apostólica. 

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