Recomendaciones para detener el calentamiento global

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 14/11/2020 - 12:46am
Edicion
499

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Por ello, para prevenir la catástrofe y detener el calentamiento global, es indispensable que cada uno aportemos un grano de arena

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


El calentamiento global hace el Planeta cada día más inhóspito y la emisión de gases de efecto invernadero sigue con China a la cabeza y Estados Unidos detrás.  “En el Teatro de la Tierra no hay silla para tanta gente” pero igual se sigue predicando que el crecimiento del PIB es desarrollo, guarismo que solo indica el consumo de los recursos finitos del Planeta, lo cual no es directamente proporcional con la calidad de vida. 

Por ello, para prevenir la catástrofe y detener el calentamiento global, es indispensable que cada uno aportemos un grano de arena y seamos conscientes de la necesidad de que todo dure al máximo, no comprar ni consumir lo innecesario, reciclar, ahorrar y no botar lo que se pueda re-usar, economizar agua, energía eléctrica y gas, usar vehículos de menor peso y tamaño, minimizar la producción de basura y esta, en lo posible convertirla en abono. Igual sembrar y cuidar los árboles, contribuyendo a la propagación por doquier de la masa arbórea, los pisos en césped y el aumento de las zonas verdes.

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La improvisación y el desorden incrementan los problemas y hace que las obras fundamentales para el futuro no se acometan

Es indispensable que esa acción personal se generalice a los 7.000 millones de personas que habitan el planeta tierra y en el caso de Colombia, con nuestros cada día más escasos recursos ante el crecimiento de los problemas, se hace fundamental que la Nación, departamentos y municipios planifiquen para el largo plazo, 20/40 años, tiempo que permite proyectar, con la información necesaria, las obras y acciones. Los planes de desarrollo de cada cuatro años, de acuerdo con una ley absurda, obliga a los nuevos gobernantes a improvisar, con buenas intenciones, pero a la carrera y sin estudios fundamentados, obras puntuales que aparentan resolver problemas, pero que muchas veces solo los trasladan a otro lugar más adelante. Planeando para el largo plazo evitaremos que el crecimiento sea desordenado y caótico y esos, reiteramos, bien escasos recursos, se inviertan bien para mejorar la calidad de vida.

La improvisación y el desorden incrementan los problemas y hace que las obras fundamentales para el futuro no se acometan. Tenemos un ejemplo, que será bien doloroso en poco tiempo: el Plan del Agua 1990, estudio cuidadoso y serio para prevenir en la región y sus ciudades las inundaciones y las sequias. Igual no se puede tardar más en recuperar los ferrocarriles, especialmente la línea Cali –Jamundí.

Con el calentamiento global pronto lloraremos, cuando sea tarde, haber seguido improvisando y no cuidando unos recursos bien escasos ante el crecimiento de su demanda y tendremos plena garantía, que nuestro subdesarrollo aumentará con sus crecientes problemas y la cigarra, como en la fábula, no podrá cantar por estar ahogada o muerta de hambre o de sed

 

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