Oscar Iván Zuluaga: Reformas en materia fiscal, tributaria …

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 15/01/2022 - 7:32pm
Edicion
558

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


En entrevista en el diario económico Portafolio del 11 de enero de 2022, el candidato presidencial del partido Centro Democrático Oscar Ivan Zuluaga propuso varias reformas en materia fiscal, tributaria, de empleo bien remunerado, en tanto que anunciaba la continuidad de las políticas de la reactivación económica emprendidas por el gobierno del presidente Duque, y de aquellas de corte social como: ingreso solidario, matrícula cero y subsidios a la vivienda.

Estas políticas tienen por objeto -según afirmó-, la realización de varios cambios que requiere el país encaminados a impulsar su crecimiento y desarrollo económico y social que deben traducirse en el incremento de los ingresos de las familias colombianas que “sentirán que tienen en sus bolsillos más dinero” para adquirir toda clase de bienes y servicios que se ofrecen en el mercado.

Ahora bien, en relación con las recetas que en materia tributaria propone el candidato Zuluaga se habla de la necesidad de reducir los impuestos a las empresas con el fin de que se pueda estimular la creación de empleos al tiempo que deben disminuirse las exenciones con el fin de que el régimen tenga un carácter más equitativo.

Por otra parte, se propone reformar la política fiscal en lo atinente a la reducción del gasto burocrático y derrochón del Estado, toda vez que los gastos continúan siendo mayores que los ingresos que conducen a su vez a un aumento del déficit fiscal. Para tal efecto deben implementarse varios mecanismos que se podrán complementar con medidas contra el contrabando y la evasión. Así mismo deben recortarse los subsidios a las pensiones altas respetando los derechos adquiridos. Según afirma el candidato, con estas reformas se logrará que la economía crezca y que la deuda del Estado sea más sostenible.

Oscar Iván Zuluaga: Reformas en materia fiscal, tributaria

Para el candidato, la reactivación económica requiere más que subsidios, reglas claras y sencillas y una mejoría de los costos en infraestructura a cargo de un gobierno más eficiente para que se den las condiciones necesarias para la inversión y el empleo.
Finalmente, el candidato considera que el sector de los hidrocarburos es clave en la actualidad económica del país como generador de divisas, impuestos, regalías y empleo, en tanto que la menor dependencia de dicho sector tan solo puede lograrse aumentando la base productiva con la producción de alimentos y el turismo, que son grandes generadores de ingresos para Colombia.

Las propuestas del candidato presidencial tan solo conducen a la realización de cambios encaminados a solucionar algunos de los problemas relacionados con el funcionamiento del Estado y del conjunto de sus instituciones afectados con la crisis económica que padece el país y que tiende a prolongarse en el tiempo con las consecuencias que empiezan a presentarse con las alzas desbordadas de los bienes y servicios básicos, incrementándose con ello el costo de vida, además del aumento en los precios de los pasajes, en el transporte público, peajes, cánones de arrendamiento, combustibles, etc.

A lo anterior se suma el aumento inusitado de la inflación interna e importada, que eleva los precios de todas las mercancías que se ofrecen en el mercado. Esta situación no será fácil de sortear con las propuestas que plantea el candidato, toda vez que no buscan erradicar las causas reales de los problemas ni remover de manera definitiva los obstáculos que impiden que se produzcan los verdaderos cambios que requiere la economía del país.

De alguna manera las propuestas del candidato no tienen un carácter novedoso, ya que de cierta forma han tenido aplicación práctica en el gobierno actual, sin que con ello se hayan resuelto los problemas más acuciantes de la población en el campo y en las ciudades en donde el rostro de la pobreza y de la desigualdad social se manifiestan bajo diferentes formas.
 
Ya el candidato nos advierte de la necesidad de aprobar una nueva reforma tributaria que de acuerdo con el conocimiento y la experiencia que se tienen, se sabe que tan solo beneficiará al sector empresarial, es decir, al gran capital, en tanto que la mayor parte de la tributación se descargará sobre las clases y grupos sociales que viven de su trabajo.
 
Así mismo, los mayores ingresos que se recauden por concepto de los impuestos y demás gravámenes, serán utilizados por el Estado contratista para la ejecución de obras de infraestructura que demandan los inversionistas nacionales y extranjeros y sin que con ello se resuelvan los graves problemas que afronta el país en materia de educación, salud, vivienda, servicios públicos, seguridad, empleo, etc. 

No sobra agregar que buena parte de los recursos públicos se destinan a cubrir el pago de las elevadas pensiones de más de ciento veinte mil pensionados mayoritariamente estatales y que con todo y las reformas que propone el candidato mantendrán incólume el valor de sus mesadas pensionales consideradas constitucionalmente como derechos adquiridos inalienables y absolutos, mientras la inmensa mayoría de trabajadores no podrán pensionarse ni siquiera con el salario mínimo debido a la inestabilidad laboral y a la falta de oportunidades de trabajo y la mayoría de pensionados en Colombia su mesada es de un salario mínimo legal, generándose con ello una mayor desigualdad social. Además, gran parte de los dineros públicos  se invierten en la  aplicación de las políticas asistencialistas inspiradas en el populismo y la demagogia que utilizan los gobernantes a las que el candidato les dará continuidad en el caso de acceder a la presidencia de la república según manifestó.
 
 Por lo demás, los cambios que se proponen no serán en la práctica más que cambios para que todo siga igual con algunas modificaciones que de hecho y de derecho no cambiarán el panorama económico, político, social del país agravado con el aumento de la deuda pública interna y externa y el preocupante déficit fiscal, la desindustrialización de la economía, la devaluación de la moneda, el narcotráfico, la violencia y la utópica política de reducir la dependencia del país de la explotación de los hidrocarburos a partir de la producción de alimentos y del turismo. 
 
El país requiere de la ejecución de una reforma agraria que garantice de manera real una nueva base productiva de alimentos que en este momento no existe y que menos podrá competir en los mercados internacionales con miras a sustituir la producción de petróleo.
 
La conquista del poder del Estado y el camino de las reformas en favor de las reivindicaciones de los ciudadanos no son incompatibles entre sí, no obstante constituir un subproducto de la lucha social y política que sirvan para ampliar las posibilidades de construcción de una verdadera realidad social con bienestar general.


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