El negocio privado del alumbrado público

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 20/10/2018 - 10:08am
Edicion
391

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

Mientras se preparan los cambios que operarán en EMCALI con base en el plan estratégico elaborado por la Universidad del Valle, el alcalde Armitage de común acuerdo con el gerente de la empresa, se proponen entregar la operación y el mantenimiento del alumbrado público a una nueva empresa, posiblemente la EPSA, de la cual es socia mayoritaria CELSIA, que a su vez pertenece a la multinacional Argos, cerrándose de esta manera el círculo de la privatización de este servicio público esencial para la ciudad de Cali.

Como es sabido el servicio del alumbrado público estuvo en el pasado a cargo de la municipalidad, pasando luego a manos de la empresa privada MEGAPROYECTOS, que ha venido explotando el negocio por casi 20 años consecutivos.

Ahora mismo se dice que dicha empresa continuará prestando el servicio hasta que finalmente se adjudique a la EPSA que tendrá que encargarse de la operación y mantenimiento del alumbrado público, en tanto que EMCALI y/o el municipio deberán proveer el cambio de las luminarias y de nuevas redes e instalaciones supuestamente para garantizar la seguridad de la ciudad.

Para tal efecto se estima que para el mes de enero de 2019 se sacarán a licitación dos contratos, ya que para Marzo deberá realizarse la correspondiente adjudicación, a fin de que la nueva empresa inicie labores en el mes de Julio del próximo año, tiempos estos que se tomarán la administración municipal y la gerencia de EMCALI para legalizar la nueva entrega de un negocio que como el alumbrado público debería estar en manos de EMCALI, como una manera de fortalecer las finanzas de la empresa que hoy atraviesa por una severa crisis y con ello evitar además que el patrimonio público continúe siendo un botín que se disputan los grandes monopolios nacionales y extranjeros de los servicios públicos con el beneplácito de las autoridades, que terminan privilegiando el interés particular disfrazado de interés general, en tanto se descarga sobre los usuarios el valor cada vez más alto de dicho servicio tal como sucede en la actualidad con MEGAPROYECTOS.

La justificación más elocuente en favor de la privatización de este servicio la da el gerente de EMCALI, quien afirma que la empresa no puede encargarse de la operación y mantenimiento del alumbrado público, por cuanto los costos laborales son muy altos en EMCALI en caso de que se contratara un nuevo personal que se ocupara de dicha labor, puesto que habría que pagarles varias veces los salarios y prestaciones sociales de los trabajadores de EMCALI, cuyo costo habría que trasladarlo a los usuarios vía tarifa.

Semejante aseveración es contraria a la realidad del negocio que genera un margen de utilidad suficiente para cubrir los costos que se producen con la operación y obtener ganancias que en este caso pasan a manos del operador privado.

Tal como lo hemos sostenido en otras ocasiones, la recuperación de EMCALI no será posible hasta tanto la empresa continúe como rehén del gobierno nacional con quien tiene contraída una deuda impuesta desde las alturas del poder relacionada con la construcción de la planta de depuración de la PTAR, con base en un crédito internacional que la nación avaló y que posteriormente en un acto solemne, se comprometió a pagar ante las autoridades Municipales. Pero además se trata de que sus clases dirigentes han contribuido a marchitar y debilitar la empresa en la medida en que han sido incapaces de transformar y modificar su estructura económica, financiera, administrativa y operativa acorde con las necesidades de los usuarios y del desarrollo urbanístico de la ciudad ni de dotarle de nuevas tecnologías para competir en el mercado de los servicios públicos en las mejores condiciones, circunstancia esta que lamentablemente no sucedió ad portas de la privatización de sus unidades de negocios en un acto que los caleños deben rechazar con la movilización de toda la comunidad caleña y vallecaucana.


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