¿Ahorro de la jornada electoral ?

Por Guillermo E. U… el Sáb, 20/10/2018 - 10:50am
Edicion
391

Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


En las últimas semanas el Congreso, y puntualmente la Comisión Primera de Cámara, analizan en primer de ocho debates, la posibilidad de extender los actuales periodos de Alcaldes y Gobernadores.

Aunque algunos expertos consideran anticonstitucional la iniciativa presentada, respaldada por bancadas de Cambio Radical y de La U, ella perdió fuerza, como los huracanes caribeños, cuando tocan la tierra firme de otros partidos y se agita el debate ampliamente.

Lamentablemente, los argumentos expuestos, fueron tan débiles, que la iniciativa se fue hundiendo. Se fue desenmascarando la motivación interesada de la política tradicional, acostumbrados a la hipoglicémica“mermelada”, ante la postura firme del gobierno Duque de una administración alejada de viejas y amañadas costumbres que tan solo favorecieron con contratación pública a pocos ciudadanos y con poco beneficio al bien común.

Lastimosamente también se desgastó un tema tan importante para la democracia de la nación, en argumentos frívolos, bizantinos y banales de quienes tan solo buscan protagonismo y reconocimiento mediático ante su fugaz y tinieblo paso por el Congreso.

Argumentar el ahorro de la jornada electoral es tapar el sol con las manos.

Se olvidan rápidamente que ellos mismos aprobaron la consulta anticorrupción, gasto innecesario favoreciendo detractores del actual gobierno, aprovechando la coyuntura como plataforma electoral por cuenta del erario. Y oídos sordos a lo establecido en la norma electoral de consultas internas o interpartidarias sufragadas con recursos del fisco nacional.

Igual se olvida el despilfarro de hinchar la estructura administrativa del estado, sin razón técnica administrativa alguna, diferente a crear infinidad de cargos con duplicidad de funciones fortaleciendo burocracias partidarias, llevando el presupuesto a la contratación excesiva de deuda pública alinderándose peligrosamente a la regla fiscal que visualiza que el nivel de gasto tiene que ser consistente con los ingresos estructurales de la Nación sin generar déficit alguno.

No obstante la superficialidad con la cual se trato la iniciativa e independientemente de la politiquería detrás de la propuesta legislativa, extender los periodos o permitir la reelección de actuales alcaldes y gobernadores permitiría castigar los mediocres y premiar los buenos gobernantes.

Las ciudades norteamericanas permiten la reelección. Aunque algunas limitan a dos periodos consecutivos, los elegidos proyectan sus metas al periodo extendido, aprovechando los primeros años en administraciones prístinas, transparentes y cumplimiento de promesas electorales. Thomas J. Bradley, gobernó la ciudad de Los Ángeles por veinte años, Richard M. Daley, fue alcalde de Chicago por 22 años y su padre Richard J. Daley por 21 años, Michael Bloomberg sirvió Nueva York por 12 años, todos ellos en periodos consecutivos, ejemplarizando la bondad de periodos extendidos.

Para nosotros sería elemental que las propuestas de los candidatos y planes de desarrollo, una vez elegidos, contengan iniciativas de largo alcance acompañados de proyectos de planificación urbana organizada con visión de nuevas densidades y usos renovados del suelo, fortalecimiento de sistemas de transporte masivo urbano y regional, obras de infraestructura primarias, secundarias y terciarias, servicios públicos con proyección a mediano plazo, robustecimiento del principio de autoridad ejerciendo seguridad, generación de oportunidades de emprendimiento en el mundo globalizado y defensa del sistema eco ambiental urbano y regional, entre otros.

Ojala el paso de la iniciativa continúe, pero esta vez con análisis juicioso de soluciones prácticas a nuestra cultura inmadura y perjudicial de inmediatez y miopía democrática.

Ha llegado el momento de extender el periodo de nuestros gobernantes

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