EEUU y Afganistán: el negocio redondo

Por Jean Nicolás Mejía H el Sáb, 21/08/2021 - 11:48am
Edicion
539

Jean Nicolás Mejía H

Profesional Ciencias políticas - Pontificia Universidad Javeriana Bogotá. 28 años,  Máster en cooperación internacional y organizaciones internacionales de la Universitat de Barcelona


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Estados Unidos invadió Afganistán después de los atentados del 11 de septiembre, esencialmente porque en el país se refugiaba Osama Bin Laden

El mundo ve con desasosiego y preocupación cómo en solo un par de semanas - luego de la retirada de las tropa norteamericanas por orden del presidente Biden después de 20 años- los talibanes se han tomado prácticamente todo el sistema de gobierno en Afganistán y empiezan a implementar el fundamentalismo islámico radical en el cual basan su ideología.

Las inquietantes imágenes de los cadáveres en el aeropuerto, la profunda preocupación por los estragos sociales (la cuestión de las mujeres y la pérdida de sus libertades) y del ascenso de un grupo ampliamente considerado como terrorista, arrojan una rápida conclusión; que la guerra de EEUU en Afganistán es una derrota para el gigante norteamericano.

Estados Unidos invadió Afganistán después de los atentados del 11 de septiembre, esencialmente porque en el país se refugiaba Osama Bin Laden. Inició una guerra contra “el terrorismo” bajo el discurso de la necesidad de instaurar un gobierno democrático en un país profundamente inestable (por su propio contexto histórico) y erradicar a los grupos terroristas -entre ellos los talibanes-.

Las estimaciones del Proyecto Cost of War -del Instituto Watson, de la Universidad de Brown- sugieren que EEUU gastó durante los últimos 20 años,  2.26 billones de dólares en la guerra, lo que incluía entrenamiento y asesoría al ahora derrotado ejército afgano. Por ello, el hecho de que los talibanes tomaran el poder tan fácilmente es una derrota política para el gobierno norteamericano.

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Pero la idea de que EEUU perdió la guerra en Afganistán y la invasión militar fue un fracaso es inexacta.

Pero la idea de que EEUU perdió la guerra en Afganistán y la invasión militar fue un fracaso es inexacta.  La guerra es un negocio. No en vano históricamente EEUU ha intervenido en múltiples países en conflicto, durante el siglo XX la lucha contra el comunismo soviético les llevó a crear, financiar y entrenar guerrillas  y grupos ilegales para desestabilizar los gobiernos socialistas e “instaurar gobiernos democráticos”. -Afganistán es uno de estos países, los talibanes fueron financiados por los norteamericanos a finales de los 70 para derrocar a la República Democrática de Afganistán, por ser un estado socialista apoyado por los soviéticos.- (Paradójicamente fue la mejor época en materia de garantía de los derechos humanos jamás visto en ese país.)

Teniendo y dominando uno de los mercados más grandes en materia de armas, tecnología militar, y experiencia en prácticamente en todo el escenario internacional, EEUU se ha beneficiado económicamente también de los negocios de la guerra durante todos estos años.  Afganistán no ha sido la excepción, pues la guerra iniciada por EEUU en 2001 no solo fue para justificar la toma y control de reservas petroleras en la zona del medio oriente, sino para que las empresas de telecomunicaciones, vehículos e insumos relacionados con el negocio militar se beneficien.

De las 20 compañías privadas que más se han beneficiado económicamente de la guerra de Afganistán -en ventas relativas a armamento y equipamiento militar-, 13 son de EEUU. En el top tres; Lockheed Martin con beneficios por 40.8 billones de dólares, seguida de Boeing, con ganancias de 29.5 billones y Raytheon facturando 22.9 billones. Destacan en la lista Airbus Group con ganancias de 12.5 billones y Rolls Royce con 4.5 billones de dólares.

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Desafortunadamente, el factor social es el factor menos considerado en el negocio de la guerra

Los que verdaderamente salen ganando en la guerra de Afganistán son las empresas privadas que hacen de la guerra un negocio lucrativo, y si muchas de ellas son norteamericanas, la industria de ese país se beneficia ampliamente.

Desafortunadamente, el factor social es el factor menos considerado en el negocio de la guerra. La de Afganistán dejó más de 100 mil vidas  perdidas entre civiles afganos, militares, tropas de coalición y combatientes. Las instituciones  políticas afganas rotas y débiles, pero los políticos con los bolsillos llenos de dinero -por los negocios mismos de la guerra-, y una sociedad que ha sufrido de desplazamiento y violencia permanente.

Solo queda para la posteridad la ya memorable respuesta de Biden a un periodista en una rueda de prensa en julio de 2021 cuando anunciaba el inicio del plan de retirar las tropas en Afganistán:- ¿es inevitable que los talibanes tomen el control de Afganistán?- Biden: No, no lo es. -¿Por qué? -Biden: Porque tienen a las tropas afganas, 300 mil hombres bien equipados como cualquier bien equipado ejército en el mundo, y una fuerza aérea, contra  75 mil talibanes, no es inevitable.

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