Liberalización del comercio y/o proteccionismo.

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 27/10/2018 - 2:33am
Edicion
392

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


ANEXO 1

La tendencia a producir ilimitadamente toda clase de productos, bienes y servicios mas allá de la posibilidad de colocarlos y venderlos en el mercado ha hecho que los capitalistas busquen en el comercio exterior una salida para lograr dicho objetivo, tratando por supuesto de apropiarse de nuevos mercados para optimizar sus ganancias, las cuales van acompasadas de la exacerbación de las contradicciones al interior de cada país y entre los Estados. En estas circunstancias el comercio exterior no está libre de las crisis de venta que influyen negativamente en el desarrollo de la producción, distribución y consumo de las mercancías que se ofrecen bajo las condiciones de la globalización, en las que el comercio exterior se convierte en un instrumento muy eficaz de los monopolios y de las grandes transnacionales en su afán por apoderarse de los mercados mundiales y de las fuentes de materias primas sometiendo económica y políticamente a los países coloniales o poco desarrollados.

Para tal efecto el capitalismo de los países mas desarrollados consiguen que los países receptores de sus mercancías bajen o eliminen los aranceles (tarifas, gravámenes, etc.), generalizándose aún más la participación del Estado en la imposición de nuevos tratados producto de ciertos acuerdos internacionales.

La lucha competitiva que se libra en el mercado entre economías asociadas monopolistas en contra de pequeños y medianos capitalistas e incluso de grandes capitalistas no monopolistas, adquiere un carácter destructivo y entorpece el desarrollo económico de los países menos desarrollados, al tiempo que el monopolio ahoga a sus competidores, utilizando para ello cualquier medio a su alcance empujando a los Estados a librar guerras por el dominio de los mercados, de los recursos naturales y áreas de inversión de capitales.

En este sentido el desarrollo de la libre competencia ha provocado una gigantesca concentración de la producción y del capital convirtiéndolos en el factor determinante y decisivo de la vida económica y a su vez un estímulo del progreso técnico y de la elevación de la productividad del trabajo.

Ahora bien, con el fin de ampliar los mercados, los países han logrado a través de los acuerdos de integración el ingreso de mercancías extranjeras a sus territorios, manteniendo en cierto grado la producción de aquellos sectores económicos que se consideran mas vulnerables o de carácter estratégico para la economía nacional.

De otro lado las diferencias que se presentan entre los países que suscriben dichos acuerdos son resueltas a través de la OMC, que es un organismo internacional encargado de dirimir los conflictos comerciales y ordenar cambios en las políticas de los Estados e incluso autorizar a alguno de ellos para que imponga restricciones o tome represalias contra el país que se considera ha violado las reglas del libre comercio.

No obstante que los países capitalistas desarrollados como los Estados Unidos de Norteamérica, Japón, Francia, Alemania, etc., aparecen como abanderados del libre comercio y de la apertura económica, aplican medidas proteccionistas al interior de sus territorios, creando barreras al libre comercio de mercancías provenientes de los países en desarrollo consistentes en ejercer controles en materia sanitaria y establecer complicados procedimientos para el ingreso de bienes importados a dichos mercados.

Una de las prácticas más conocidas al respecto tiene que ver con la denominada ley Helms Burton, que le prohibió a empresas de cualquier país que tuvieran negocios con los Estados Unidos establecer relaciones comerciales con la República de Cuba, al igual que con otros países como Irán o Libia, circunstancia esta que se ha complicado aún más con el actual gobierno de Donald Trump a diferencia de lo que ocurría durante el gobierno del presidente Barack Obama quien desarrolló una política moderada en esta materia.

En la actualidad el inquilino de la casa Blanca apoyándose en su slogan “Primero América”, ha decidido tomar nuevas medidas proteccionistas, no obstante haber manifestado durante la celebración del foro en Davos Suiza, que tenía abierta la puerta para quién quisiera hacer negocios con USA, circunstancia esta con la cual se busca proteger a los monopolios nacionales de la competencia comercial a nivel internacional, lo que puede suscitar en el inmediato futuro represalias de los gobiernos de otros países contra los Estados Unidos de Norteamérica partidarios de la liberalización total de las relaciones comerciales.

El proteccionismo auspiciado en su tiempo por la CEPAL en América Latina y practicado por Colombia con base en la política de “sustitución de importaciones”, si bien es cierto permitió inicialmente impulsar el proceso de industrialización del país, condujo con el tiempo a la pérdida de competividad en tanto que los  productos que se ofrecían no eran baratos ni tenían la misma calidad de los importados que comenzaron a inundar los mercados nacionales. Muchos de los países de la región que se acogieron a las políticas proteccionistas que se endeudaron considerablemente con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, los cuales se negaron posteriormente a entregarles más créditos, hizo que dichos países terminaran sometiéndose a las políticas neoliberales de apertura económica y comercial, que se extendieron desde 1990 a todas las naciones latinoamericanas. A partir de este momento países como Colombia comenzaron a inundarse de toda clase de mercancías, mientras las exportaciones no gozaban de las mismas prerrogativas en los mercados extranjeros.

La posibilidad de aprovechar las ventajas comparativas y los subsidios no fueron suficientes para que los países latinoamericanos pudieran competir en el mercado, pues lo que producían resultaba ser lo mismo que lo que se hacía en los demás países que aspiran vender sus mercancías en otros mercados extranjeros. El hecho real es que el remedio resultó peor que la enfermedad, ya que la puesta en marcha de las políticas neoliberales no desestimularon el proteccionismo de los países capitalistas desarrollados, que pregonan el libre comercio hacia afuera de sus fronteras pero que continúan protegiendo con subsidios a su industria nacional y a la agricultura, tal como sucede en este último caso con EE.UU. Y algunos países de la comunidad europea como Francia. Lo grave de todo esto es que en tratándose de los países menos desarrollados como los latinoamericanos, la posibilidad de competir en el mercado global implica tener que flexibilizar las relaciones laborales, precarizando aun más la situación de los trabajadores, privatizando las empresas públicas y facilitándole al gran capital financiero nacional e internacional su intervención en la vida económica y política de aquellos, particularmente la suscripción de los Tratados de Libre Comercio, TLC. TPP en sus siglas en inglés.

Está claro que el proteccionismo conduce en la práctica al aislacionismo y al estancamiento de la economía, al tiempo que las políticas neoliberales basadas en la liberalización del comercio ajenas a toda regulación e intervención estatal en las condiciones del capitalismo han profundizado la desigualdad económica y social. En determinados círculos económicos se cree que reduciendo el nivel de la deuda  pública y los déficit en la balanza comercial y de pagos, otorgando subsidios a los sectores mas vulnerables y mejorando incluso la productividad del trabajo es posible avanzar en materia de crecimiento económico aprovechando la inversión del capital extranjero en el desarrollo de la producción de bienes y en la innovación tecnológica, aspectos estos que si bien es cierto revisten una especial importancia económica y social muy poco es lo que beneficia a millones de personas que se quedan sin trabajo y sufren un grave deterioro en su condición social, en tanto que los verdaderos beneficiarios son los detentadores del gran capital monopolista del Estado transnacional que se quedan con la mayor parte de la riqueza social que se produce con el trabajo en todo el mundo capitalista globalizado.

Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

Caliescribe edición especial