Cambios en el comportamiento del clima

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 29/08/2020 - 11:40am
Edicion
488

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La historia anterior viene a colación dado que la ausencia de cometas en el cielo es efecto de los cambios en el comportamiento del clima

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


Este mes de agosto, contra la tradición de la ciudad y la región, pocas, pero muy pocas, son las cometas que alegran los cielos con sus vistosos colores de “papel vejiga”, coto roncador y colas de retazos de telas multicolores. Una de las mayores diversiones de la muchachada era construir y elevar cometas con los vientos de agosto, mes en que los mayores decían se agostaban los campos y mucho del ganado que pastaba en la zona plana se trasladaba a las lomas más frescas.

La historia anterior viene a colación dado que la ausencia de cometas en el cielo es efecto de los cambios en el comportamiento del clima, no solo a nivel regional, sino mundial. Y los más grave, no nos cansamos de repetirlo, que al Valle lo emascularon cuando crearon el hasta ahora inútil Ministerio del Medio Ambiente y desapareció la agencia para el desarrollo de la región que era la antigua CVC, cuya función era adelantar los proyectos de desarrollo integral y que por ello quedaron sin doliente. Por esa causa, la región, que hoy podría ser autónoma en la generación eléctrica, está importando del orden del 46% de la energía que consume. Eso en dinero es una buena cantidad, o costalados de plata como dirían otros, que exportamos mensualmente.

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Seguimos como la cigarra, cantando alegremente sin pensar en el mañana y para entonces sin agua en la despens

Pero la generación eléctrica es solo una parte. Hay otra fundamental para el futuro y es la regulación del agua en la región, o sea guardarla cuando sobra para tenerla disponible cuando escasea. Estos dos extremos, con el cambio climático, han aumentado en intensidad y así los periodos de lluvia serán mayores y los veranos más secos, ambos con sus catastróficas acciones destructivas de inundaciones y su falta en los veranos, agravada con los desbastadores incendios. Todo lo anterior nos ocurre por tener, gracias a la Constitución del 91, planes de desarrollo de cuatro años, tiempo solo para inmediateces, casi siempre, a la carrera, de obras puntuales mal estudiadas. 

Seguimos como la cigarra, cantando alegremente sin pensar en el mañana y para entonces sin agua en la despensa.   

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