El problema de Cali

Por Benjamin Barne… el Sáb, 18/01/2020 - 11:59pm
Edicion
456

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la mayoría habita en ella pero pocos moran en la ciudad entendiéndola como un todo en el que ante todo hay que respetar a los otros y sus diferencias todas

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011


Mucho se habla, y con toda la razón, de la inseguridad, la deficiente movilidad en la ciudad y de las iniquidades socio económicas pero casi nada de la belleza de su entorno natural (cerros, cordillera y amplio valle a sus pies) y menos la fealdad de la ciudad misma: no es sino mirarla para verlo. Y menos aún se habla de que el principal problema es el caleño pues el hecho es que los hay muy pocos: la mayoría habita en ella pero pocos moran en la ciudad entendiéndola como un todo en el que ante todo hay que respetar a los otros y sus diferencias todas. Como ya lo dijo Aristóteles “las ciudades surgieron para satisfacer las necesidades vitales del hombre, pero su finalidad es permitirle vivir bien...”. Calidad de vida se suele decir ahora.

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También se habla, y de nuevo con toda la razón, de su mala administración pública y de la corrupción pero muy poco de la falta de preparación adecuada de sus funcionarios

También se habla, y de nuevo con toda la razón, de su mala administración pública y de la corrupción pero muy poco de la falta de preparación adecuada de sus funcionarios. Por ejemplo de su Secretario de Planeación, la que por lo demás, como insiste Nicolás Ramos, es como si no existiera pues se le han suprimido los medios para el control de los que se hace en la ciudad pese a que como se ha dicho en esta columna debería ser junto con la de Gobierno y la de Cultura (incluyendo educación, recreación, deporte, espectáculos y actividades artísticas) son las principales, ya que para los demás problemas existen las secretarías respectivas e incluso sobran.

Se necesita un Secretario de Planeación no apenas con formación en arquitectura, urbanismo  y paisajismo, sino con experiencia en estos temas y con conocimiento histórico de la ciudad y de esta ciudad, y con visitas de estudio a otras en el mundo comenzando por las similares en su geografía e historia. Y ni se diga su Alcalde, los que aquí apenas ven sus problemas económicos y sociales desconectados del todo del artefacto urbano, arquitectónico y paisajístico en el que suceden. Es como separar la enfermedad del cuerpo que la padece; es justamente lo que hacen los caleños y de ahí que su falta de cultura urbana sea el principal problema de la ciudad y de ellos.

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Todo lo anterior habría que enseñárselo en Cali a sus muy recientes habitantes ya que una verdadera cultura urbana solo se obtiene después de varias generaciones

Todo lo anterior habría que enseñárselo en Cali a sus muy recientes habitantes ya que una verdadera cultura urbana solo se obtiene después de varias generaciones. ¿Pero cómo educar entonces a los que deberían educar a los demás si primero hay que educarlos a ellos? Traer “expertos” de otras partes, ajenos a la realidad local, es lo peor, y no queda más que empezar por su geografía e historia ya que muchos no se dan cuenta de que Cali está en el trópico, es decir en un clima sin estaciones entre caliente y templado a lo largo de todo el año, lo que paradójicamente se comprueba todos los días, y de ahí pasar a la historia de las ciudades en el mundo. Es un problema de “la percepción de la ciudad”.

La ciudad es una consecuencia de la agricultura al concentrar viviendas cerca a los cultivos, generando espacios urbanos que es preciso proyectar. Tanto en lo que se refiere al exterior de los edificios, como su espacio urbano propio considerando su carácter público. Arquitectura y urbanismo son la cara de las ciudades, y por lo tanto arquitectura y el espacio urbano, tanto público como privado, son inseparables y para la gente, por eso hay que conformar espacios urbanos y no apenas hacer edificios aislados, procurando verdaderos vecindarios en los que se repita poéticamente la relación entre espacios abiertos y cerrados de que hablaba Rogelio Salmona, que han acompañado siempre a las ciudades.

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Arquitectura y urbanismo son la cara de las ciudades, y por lo tanto arquitectura y el espacio urbano, tanto público como privado, son inseparables

 

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