La plaza de Caycedo: mercado persa

Por Nicolas Ramos Gómez el Sáb, 21/09/2019 - 1:00am
Edicion
438

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP

Es realmente vergonzoso que la Plaza de Caycedo o Mayor de la ciudad, en donde ha trascurrido su historia, por desidia de las autoridades municipales se esté volviendo un bazar o mercado oriental, con profusión de toda clase de ventorrillos en ella.

El orgullo de toda ciudad es su Plaza Mayor y en la de Santiago de Cali se encuentra la estatua del Presidente del Junta de las Ciudades Confederadas del Valle, pioneras en la lucha por nuestra independencia de España, don Joaquín de Caycedo y Cuero, protomártir de la Independencia.

En la esquina, donde se localiza el Palacio Nacional, era la sede del Cabildo de la ciudad en la cual se suscribió el Acta del 3 de Julio de 1810, que le dio a la ciudad el título de pionera de nuestra Independencia. En esa Plaza, en 1816, durante la reconquista española, los españoles fusilaron a 12 patriotas encabezados por Manuel Santiago Vallecilla, el vocal de la Junta de las ciudades confederadas, cuyo cadáver fue colgado de un gancho de carnicería para escarnio de los criollos patriotas.

En ella, hasta 1904, se celebró el mercado semanal, como era tradición en todas las poblaciones del país, salvo Bogotá, todas menores de 10.000 habitantes. Con posterioridad la plaza se arborizó y una verja importada de Francia por la Sociedad de Mejoras Públicas, hoy en el Cementerio Central, la cerraba para proteger los árboles de las bestias que deambulaban por las calles.

Lo que se ve en ella hoy, es de vergüenza para cualquier ciudad. Cali no puede convertirse, por doquier, en la reina del desorden. Si queremos que sea una verdadera atracción turística, la anarquía, la falta de andenes para los peatones y la suciedad no puede ser lo que pretendamos mostrar a quienes nos visitan. Así no se llevarán la mejor impresión y no recomendarán la ciudad a otros turistas. Salvo que quisiéramos presentarla ante el mundo como la reina del desorden y la mugre.       

 

 

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