Para ser mujer no es indispensable ser mamá

Por Ana Lucia Aran… el Sáb, 15/11/2014 - 12:24pm

Por Ana Lucía Arango M.

Todos debemos pasar por la adolescencia. Durante esta etapa adquirimos autonomía y afianzamiento de nuestra identidad, pertenencia y aceptación por parte de un grupo social y elaboración de  un proyecto de vida.

Las causas del embarazo en la adolescencia pueden ser muchas, los factores de riesgo de las jóvenes de quedar embarazadas existe en todas las clases sociales, pero tiene más probabilidades de ser madre una niña de bajo estrato social, porque en este estrato encontramos mal funcionamiento del núcleo familiar (posibilidad de huir de un hogar donde a veces la adolescente se siente amenazada por la violencia, el alcoholismo y el riesgo de incesto), además a raíz de esta problemática, encontramos una inestabilidad familiar. La falta de afecto, comunicación y las relaciones problemáticas en una familia, influyen para que se den casos de embarazos a muy temprana edad.

Cuando hay falta de atención a los hijos, ya sea por la separación de los padres o bien porque ambos deciden realizarse profesionalmente, delegando a otros el cuidado, los jóvenes crecen carentes de valores morales que guíen sus conductas.

Los adolescentes llegan a ser fértiles aproximadamente 4 o 5 años antes de ser emocionalmente maduros. Ahora los jóvenes comienzan más temprano su vida sexual (la edad 12 años se asocia con un 91% de oportunidades de estar embarazadas antes de los 19 años, y la edad de 13 años se asocia con un 56% de embarazos durante la adolescencia).

En Colombia, 1 de cada 6 nacimientos ocurre en mujeres menores de 19 años, el embarazo en este porcentaje de jóvenes generalmente no son planeados y tal vez ni deseados, allí comienzan los problemas, ya que son experiencias muy difíciles que afectan la salud integral tanto de los padres adolescentes, como la de sus hijos, familiares y de la sociedad en sí.

Los medios de comunicación transmiten frecuentemente mensajes en los cuales las relaciones sexuales sin estar casados, especialmente aquellas que involucran a adolescentes, son comunes, aceptadas y a veces, esperadas.

La mayor libertad que tienen los adolescentes en la sociedad y la modificación en la escala de valores, aumentan  la actividad sexual a temprana edad, lo cual se ve reflejado en el mayor número de embarazos, abortos, infecciones de transmisión sexual y cáncer de cuello uterino. Por esto, la sexualidad en Colombia se ha convertido en un problema de salud pública.

En el hogar, la escuela o la comunidad, no existe la suficiente educación sobre el comportamiento sexual responsable e información clara y específica sobre las consecuencias del intercambio sexual. Por lo tanto, gran parte de la "educación sexual" que los adolescentes reciben viene a través de personas desinformadas o compañeros sin formación.

Los adolescentes que están informados sobre los métodos anticonceptivos y su forma de uso, solo la mitad de ellos, quienes llevan una vida sexualmente activa los usan.

El problema demográfico se ha convertido también en un problema de desarrollo regional, las adolescentes tienen mayor riesgo de interrumpir su educación, de convertirse en mujeres cabeza de familia y ser madres de varios hijos a edad temprana. Esta problemática es  considerada  actualmente, causa y consecuencia de la pobreza y en muchas investigaciones se ha señalado este fenómeno como uno de los causantes de la desigualdad económica.

El  promedio de inicio de la actividad sexual en las colombianas es a los 14 años. Programas de educación sexual existen por todo el país, pero la sola transmisión de conocimientos no implica cambios del comportamiento.

La principal manera de que las jóvenes eviten convertirse en madres a temprana edad es desligando la maternidad de la identidad genérica femenina. Concientizando a la adolescente que la reproducción es una opción de vida, no una obligación social. Para ser mujer no es indispensable ser mamá. Para esto, es necesario lograr que tengan un proyecto de vida realista y factible, como continuar con sus estudios, desarrollar una vocación o encontrar una profesión. La creación de oportunidades laborales para  jóvenes es fundamental para que estos piensen en un futuro promisorio y así evitar un embarazo en la adolescencia, que lo que hace es reproducir la pobreza y el fracaso en la adolescencia.

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