Incierta la situación laboral de los jóvenes

Por Ana Lucia Aran… el Sáb, 14/05/2016 - 9:54am

Por Ana Lucia Arango M.

La falta de oportunidades en nuestro país no beneficia a la juventud, pues el desempleo en este sector de la población duplica al de los adultos. Esta situación es más evidente en las zonas rurales donde el conflicto interno y la desocupación dejan a los jóvenes con un gran desconcierto y es allí donde deciden emigrar o integrarse a la guerrilla o al ejército. Esto también ocurre en los barrios más desfavorecidos de la ciudad.

Colombia atraviesa, desde los años 80, una etapa demográfica en la que su mayor población es joven y en edad productiva. La juventud es la etapa en la que las personas se preparan para asumir las responsabilidades de la vida adulta, cuando se definen proyectos vitales y se establecen prioridades y objetivos de futuro. Para ello es necesario que dispongan de oportunidades estimulantes, de incentivos capaces de promover su desarrollo personal y de comprometerles con el sostenimiento y la mejora de la sociedad. Esta falta de oportunidades puede llegar a minar la confianza para construir un proyecto de vida independiente que sea viable.

Las posibilidades formativas, de consumo y de libertad personal de los jóvenes de hoy son más grandes que las que tuvieron sus padres o abuelos. Sin embargo, también es cierto que la incertidumbre respecto al futuro y la diversidad de trayectorias vitales posibles convierten la transición a la vida adulta en un fenómeno complejo y potencialmente difícil. En las últimas décadas se ha venido asistiendo a un retraso importante en la edad a la que los jóvenes accedían a las tareas y funciones tradicionalmente asociadas a los adultos. Las estadísticas indican que los jóvenes no abandonan el hogar familiar hasta prácticamente los treinta años. Al mismo tiempo, mientras se complica el acceso a un trabajo estable que aporte los recursos necesarios para vivir autónomamente, los años dedicados a la formación se incrementan. Como consecuencia, muchas parejas jóvenes acaban retrasando la edad de tener hijos, lo que conlleva a que la niñez tenga dificultades de salud, afectando de esta forma al sector salud.

Nuestros jóvenes por la poca oportunidad de trabajo, están aceptando  involuntariamente trabajos de medio tiempo.  Un invento de trabajo marginal que se caracteriza por su baja remuneración y cotización para adquirir derechos de seguridad social.

Los jóvenes aceptan cualquier ocupación, resolviéndoles la tarea a los empresarios que deberían pagar a ellos o a otros un salario digno. Este es otro modelo productivo que es el abaratamiento de la mano de obra. Jóvenes sin hogar propio, sin trabajo que permita vivir, pueden ir olvidándose de pensiones.

La Gran Encuesta Integrada de Hogares -GEIH- mostró que, en la población joven, cuyo rango de edad está comprendido entre los 14 a 28 años, representó el 32,1% de la población en edad de trabajar en el total nacional. La tasa global de participación fue 59,7%, la tasa de ocupación 49,5% y la tasa de desempleo 17,1%.

La tasa de desempleo de las mujeres jóvenes se ubicó en 23,7% y la de los hombres jóvenes en 12,1%.

*Información actualizada el 08-abril-2016 - Dane

La Comisión Séptima del Congreso de la República respaldada por ocho Senadores aprobó en tercer debate la Ley de Empleo y Emprendimiento Joven, una iniciativa del Ministerio de Trabajo que busca implementar medidas que contribuyan a la eliminación de las barreras que impiden a los jóvenes acceder al mercado laboral y comenzar adecuadamente su vida productiva.

De acuerdo con cifras del Ministerio, los jóvenes sufren más que cualquier otro grupo poblacional el desempleo: hoy uno de cada dos desempleados en Colombia tiene menos de 28 años.

  

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